La atonía del cuerpo hace su aparición principalmente tras una dieta, un embarazo, el parón de una actividad física o, simplemente, con la edad. Sea cual sea la causa, se caracteriza por una disfunción de las fibras que sujetan la piel.

Al igual que ocurre con el rostro, el cuerpo también envejece. La diferencia entre las causas de ambos envejecimientos es su naturaleza: mientras el rostro esta particularmente afectado por el envejecimiento extrínseco (debido a las agresiones del entorno), el cuerpo se ve más afectado por el envejecimiento intrínseco o cronológico (el paso del tiempo)

A partir de los 20 años, cuando ha terminado el crecimiento, el cuerpo se empieza a relajar. Con la edad, esos tejidos que mantienen nuestro cuerpo y nuestra piel realizan cada vez menos ese papel, y nuestra piel pierde firmeza y elasticidad.

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